¿De donde viene la sosa caustica? Breve evolución histórica

Publicado el 07/29/2013

Perlas de hidróxido de sodio (NaOH)

 

¿Por qué usamos sosa en la fabricación de jabones naturales? Conoce aqui su historia.


La sosa cáustica es uno de los elementos básicos para la elaboración artesanal de los jabones de aceite. Base fuerte que reacciona con los ácido grasos de los aceites para formar el jabón, se ha obtenido de diferentes maneras a lo largo de su historia. Os invitamos a recorrer a lo largo de este artículo la evolución de esta sal alcalina, desde la extracción de la piedra de sosa a partir de las plantas barrilleras, pasando por Nicolás Leblanc, padre de la sosa artificial, hasta la síntesis moderna utilizando agua salada.

Plantas Barrilleras, Sosa de origen orgánico.

Salsola Sativa
 
Comenzamos con un autentico oficio artesano, la extracción de la sosa mediante la calcinación de plantas. En cada región, se ha utilizado diferentes tipos de plantas para la obtención de esta sal alcalina, dependiendo del ecosistema donde nos encontremos, por ejemplo, en Francia se usaba la madera de haya mientras que en la península, plantas tipo matorral ricos en sales de sodio.  Este conjunto de especies de plantas, se desarrollan en suelos halonitrófilos, es decir, ricos en sales tanto de origen humano (cultivos, ganadería, residuos) así  natural (como saladares, suelos ricos en yesos o marismas). Este ambiente tan selectivo, es en el que se han desarrollado este tipo de plantas, con unas glándulas para la eliminación de las sales y un aspecto externo craso o suculento (como los cactus) para protegerse de la escasez de agua. El genero Salsola sp, es el más utilizado teniendo una amplia distribución en nuestra región, con especies como la Salsola Kali o la Salsola Sativa, siendo esta ultima de la que se extraía una sosa de gran calidad.

Salsola Papillosa


En Julio y Agosto, cuando las plantas estaban granadas, es decir en floración, se recogían para un posterior secado, y separación de las partes no útiles de la grana. En este momento aparecía la figura del maestro barrillero, encargado de preparar el horno, parecidos a los primitivos hornos para cerámica o un simple agujero en el suelo, para controlar el quemado de las plantas de una manera lenta y controlada (entre 1 y 2 días), hasta conseguir la piedra de barrilla, de color gris azulado y sonido metálico. Esta, se fragmentaba, en piezas mas pequeñas para poderlas transportar. Para hacernos una idea de la cantidad de planta utilizada, se necesitaban unos 1900 kg. de planta para conseguir una piedra de 450 kg. En la Península, zonas como Aragón, Andalucía, La Mancha y Levante, tienen una gran variedad de especies con estas características, por ello, se desarrollo desde la XVIII el cultivo de las plantas barrilleras, para la exportación debido al incremento de su uso no solo en la industria del jabón, si no también del cristal y los textiles.
 
En otras zonas de Europa o incluso de la península se han utilizado otras especies de plantas , también ricas en sales y con procedimientos mas rudimentarios, como su extracción por filtración de agua en barriles llenos de ceniza de plantas nitrófilas. Pero digamos, excepto para uso mas domestico, en nuestra región se utilizo el método antes explicado con sus variaciones locales dependiendo de la flora autóctona.

Nicholas Leblanc, padre de la sosa.

Nicholas Leblanc (1742- 1806)

En 1789, se produce un cambio revolucionario. La síntesis de sosa de origen no orgánico, si no utilizando sal común. El padre de este invento fue Nicholas Leblanc, científico francés nacido en Ivoy Le Pré, el 6 de Diciembre de 1742. Leblanc, realizó importantes descubrimientos en el campo de la cristalización, expuestos en su obra Cristallotecnie, publicados en 1802. En aquella época se empleaban las cenizas de madera, pero su gran demanda para las industrias textil, del vidrio, de la porcelana, el papel y los jabones, estaban agotando los bosques europeos. La mayor parte de estas cenizas se importaban de España, a un precio muy elevado.
 
El problema era tan preocupante para Francia, que el rey Luis XVI ordenó a la Academia de Ciencias que ofreciera un premio o recompensa para la persona que inventara un procedimiento eficaz.
 
Leblanc asumió el reto. Solicitó apoyo económico al Duque de Orleans e instaló un laboratorio en la Universidad de París. Después de varios meses de investigación, en 1789 consiguió producir cristales de sosa a partir de sulfatos, carbón y piedra caliza en un procedimiento estándar de tres fases.
 
En la primera, hacía reaccionar la sal común con ácido sulfúrico a unos 800 grados de temperatura, para producir sulfato sódico y ácido clorhídrico. En la segunda, se machacaba el sulfato sódico con caliza y carbón vegetal y se calentaba en el horno para obtener una mezcla de cenizas con una cantidad variable de sosa. Por último, se separaba la sosa y se cristalizaba.
 
Gracias a este método, era posible la obtención de sosa a partir de la sal marina y el ácido sulfúrico como materias primas. Leblanc ganó el premio –aunque nunca llegó a cobrar la recompensa—y en 1791 patentó su procedimiento.
 
Con la ayuda de nuevo del duque de Orleáns abrió una fábrica en St. Denis para la fabricación de sosa. Leblanc se las prometía muy felices, pero Francia vivía tiempos turbulentos. El duque fue arrestado, sus bienes confiscados --incluida la planta de sosa--, y posteriormente sería ejecutado.
 
Leblanc fue obligado a revelar los secretos de su procedimiento y la fábrica fue confiscada por el gobierno revolucionario. Se encontraba al borde la pobreza.
 
En 1792 trabajó para el gobierno como administrador del Departamento del Sena, pero sin salario alguno. En 1794 fue nombrado miembro del Comité del salitre, y ese mismo año ocupó un puesto en la Comisión de Artes, que dependía del Comité de Instrucción Pública.
 
Llevó a cabo el inventario del laboratorio de Lavoisier para su posterior venta, fue informador de los hospitales y estudió los pasos necesarios para reconstruir la actividad minera. Pero siguió sin percibir remuneración alguna.
 
En 1793 regresó a Paris con una situación económica desesperada. Desarrolló un método para la obtención de amoniaco a partir de residuos animales, pero le denegaron la patente y los derechos de explotación.
 
Hizo múltiple intentos para conseguir trabajo sin éxito. Su hija de 16 años enfermó de parálisis y falleció. Reclamó la recompensa que le debían por su método para la fabricación de sosa, pero solo recibió una pequeña cantidad.
 
Entretanto, se abrían plantas en distintos lugares y se utilizaba su patente sin que percibiera derecho alguno. Leblanc sufrió una profunda depresión y se quitó la vida de un tiro a la cabeza el 16 de enero de 1806.
 
Medio siglo después, a título póstumo, el Segundo Imperio reconoció oficialmente su condición de inventor de la sosa artificial y concedió a sus descendientes una renta.

El método Solvay

Erenst Solvay (1838-1922)

El método Leblanc para obtener sosa estuvo vigente hasta que en 1870 el belga Solvay ideó el suyo, mucho más eficaz. Uno de los problemas que planteaba el método Leblanc eran los residuos contaminantes que generaba este proceso, entre ellos el gas sulfhídrico liberado, de desagradable olor. Mediante la torre Solvay y utilizando amoniaco y dióxido de carbono, conseguía carbonato sódico, sin el residuo tan peligroso del gas sulfhídrico. Ernest Solvay, tuvo mayor suerte que Leblanc, consiguiendo que en pocos años, este producto tan demandado por la industria, pasara a producirse por este método, constituyendo en 1900 el 95% de la producción mundial de sosa.
 
Debido a su éxito fundo varios institutos internacionales de investigación científica en fisiología (1893), sociología (Universidad de Bruselas, 1902), física (1912) y química (1913). Las conferencias sobre física de Solvay eran particularmente reconocidas por su papel en el desarrollo de las teorías de la mecánica cuántica y la estructura atómica. Al mismo tiempo, toma iniciativas sociales, siendo un precursor de la legislación social en sus industrias, donde inicia un sistema de seguridad social inexistente en la época: una pensión para los trabajadores, desde 1899, limitaciones al horario de trabajo y jornada de 8 horas desde 1908, la instauración de vacaciones pagadas desde 1913 y una especie de reciclaje profesional.

En la actualidad. Electrólisis de agua salada. 
 
Esquema de la producción moderna de hidróxido de sodio.
 
Actualmente, como sosa se utiliza el hidróxido de sodio, sutituyendo al carbonato de sodio, menos eficaz como base alcalinizante. Se fabrica por electrólisis de una solución acuosa de cloruro sódico o salmuera. Es un subproducto que resulta del proceso que se utiliza para producir cloro.
 
Ánodo: 2Cl- → Cl2 (gas) + 2e-
Cátodo: 2H2O + 2e- → H2 + 2OH-
 
Al ir progresando la electrólisis se van perdiendo los cloruros siendo sustituidos por iones hidróxido, que combinados con los cationes sodio presentes en la disolución forman el hidróxido sódico. Los cationes sodio no se reducen a sodio metálico debido a su bajísimo potencial.
 
 
Esperamos que os haya parecido interesante este artículo sobre la historia de un elemento tan básico en nuestro oficio artesano de elaboración de jabones. Cualquier pregunta que tengáis no dudéis en contactar con nosotros.
 


Fuentes:

Wikipedia.
www.rtve.es
www.sierradebaza.org

Comentarios

Sin comentarios por el momento

Añadir comentario